Gustavo Solórzano- Costa Rica
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Poeta
He recorrido campos enteros con tu nombre entre mis labios. He aguardado este momento desde que el sol partió al Oriente. Me he eximido de tareas mas audaces por defender la palabra y el templo.
La ciudad nunca ha existido más que en el poema y la canción. Tu espada es solo el reflejo mortal de haber perdido a quien amabas. He aguardado tu llegada, traicionera y culpable. La he soñado en todas las noches del mundo, en todos los rincones del fuego y en todas las caras del tiempo.
Hoy llegas hasta el umbral perdido de mis letras austeras. Llegas para romper la profecía y doblegar el cordero. Te has visto en el mar invisible de las horas en el espejo mortal de mi casa.
Toma asiento, hermano, puede que aún tengamos tiempo para eso. Cuéntame tus viajes y tus sueños, hazme partícipe del feroz latido de tu pecho. Justifica una vez más tu existencia, que no son los dioses quienes pierden, es la noche y la quimera.
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Por lobogabriel - 22 de Enero, 2010, 17:05, Categoría: poesia
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